miércoles, 24 de julio de 2013

Mi despedida.

No te escribiré una despedida, porque eso supondría el final. Y no puedo permitirme un final, no dejaré que ésto acabe. No voy a construir tanto para derribarlo a la mínima, soy más fuerte que ésto.








PD: Siento decepcionarte.

lunes, 22 de julio de 2013

Pestañas asimétricas.

No había métrica en tus labios aquella noche, porque las palabras que ocultaron con los besos. Se las llevó un diccionario de suspiros y susurros, un vídeo de caricias y abrazos, y ahí se reunieron formando un poema de versos asimétricos, tan asimétricos como el filo de tus pestañas impactando a mil por hora cuando parpadeas, y yo lo oigo, créeme que te oigo cuando parpadeas.
Porque sí, de ti podría llegar a escuchar hasta al mismísimo silencio. 
Pero hoy no encuentro sonidos ni palabras. Tan siquiera encuentro pestañas asimétricas. No sé, yo sé que te has ido, pero eso no quita para que no pueda oírte. Deberías hundirte en el océano más profundo si quieres que deje de escucharte o leerte.
Porque no, no hay jardín, pero aún quedan flores.

viernes, 28 de junio de 2013

Las peores cicatrices.

Las peores cicatrices no son las más profundas, sino las superficiales. Esas que durante unos días duelen, pero a la mínima se curan, y se abren de nuevo de vez en cuando.
Olvidamos su dolor cuando dejan de sangrar, pero no debemos olvidar que siguen ahí en la piel.
Y lo peor de esas cicatrices es que no son cicatrices, sino heridas. Heridas que una vez que curan, nos olvidamos. Marcas que no quedan. Dolor que se va. 
Y son peores, digo, porque así olvidamos rápidamente quién nos la hizo, no como cuando queda la marca de una cicatriz, y así, su recuerdo.

jueves, 20 de junio de 2013

Indescriptible.

A veces uno no puede explicar lo que siente, porque siente tanto, que es indescriptible.
A veces, un miedo emerge de dentro, advirtiendo que es demasiado, entonces nos bloquea, se vuelve tabú en nuestra mente, aunque no en nuestro corazón.
Una experiencia nueva, un sentimiento de alerta, cualquier mínimo movimiento dentro de nosotros para activar esa alarma y etiquetarlo de "Demasiado". No nos quejaríamos si fuera demasiado poco.
Déjalo ser, deja que se haga, porque:

"En blanco te dejaré como dejo este verso, 
porque tú conviertes las curvas en rectas."

Tal vez si lo dejas en blanco, aparece alguien, alguien que convierta en rectas todas las curvas, alguien digno de apagar la alarma.

Siempre fuimos demasiado                    , pero nos faltó mucho                   para llegar.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Querida víctima.

Querida víctima:
He visto el miedo en tus ojos, y estaba yo reflejado. Siempre imaginaste que sería lo mejor de tu vida, y ahora me tienes miedo, qué curioso. Cada vez estás más enganchada, lo sé. No puedes desprenderte de mí, jamás podrás, una vez que pasa no hay vuelta atrás. He invadido tu vida, tu mente, tu corazón, incluso tu alma. Soy tu dueño, tú ya eres mía. Me atrevería incluso a decir que yo decido tu futuro, vivo tu presente, y revivo tu pasado.
Y pasarás noches en vela por mi culpa, y llorarás, y sufrirás. Seré el vacío en tu pecho cuando te quedes sola.
Pero, víctima mía, reconoce algo. Te gusta estar atada a mi. Porque a todos nos gusta ser libres, pero necesitamos una cuerda cuando somos funambulistas, y tu vida es una cuerda entre dos rascacielos.
Querida víctima, no me odies. Te juro que te daré los mejores momentos. Y también los peores.
Atentamente, el que hace que te enamores.

domingo, 12 de mayo de 2013

Tic-tac.

Dime como notas los latidos de tu corazón ahora que el tic-tac no lo dicto yo. 

Para nadie, de alguien.

Buscaba una forma de buscar las palabras que te diría si estuvieras aún,
si fueses tú, la primera, 
la misma, 
la de siempre,
la que una y otra vez me mordió el corazón (pero no sabíamos que al final uno de esos mordiscos me haría sangrar) y por mucho que he buscado, he llegado a la conclusión de que no necesito palabras,
porque no hay boca que las diga,
ni oídos que las escuchen.
Y también he pensado, que sin ti no hay día, 
ni noche,
ni horas,
ni minutos, porque tu eras el tiempo, eras el sol y la luna y las estrellas, ¿Y ahora qué queda? Si lo eras todo, y no eras nada, y ahora no echo nada de menos, porque lo extraño todo.
Y lo peor de todo es que quedan mil abrazos para darte, abrazos que se llevará el viento cuando me faltes, y quedan labios, separados por kilómetros. Quedan noches de lágrimas y días de sonrisas fingidas. Queda tiempo, mucho tiempo hasta que me note de nuevo cómo me muerden. Queda mi cuello al descubierto, y mis ganas de ahogarme. Queda el aire, que si no estás tú ya no pinta nada aquí.
Quedan mis ganas de tí,
de mi,
de nosotros.
Si algún día notas que te acaricia el viento, no dudes, que son las letras de nuestras canciones intentando llegar a tus oídos, y si notas que alguien te mira, no dudes, que seré yo cerrando los ojos para intentar grabar tu imagen a fuego en mi cabeza.
Y no será tan malo al fin cuando el polvo se acumule en el rincón vacío de la cama (o del corazón).